Federación Internacional de Sociedades Psicoanalíticas,
IFPS
Asociación Psiquiátrica Mexicana, APM Reunión Regional de
Cancún Nov. 17-20 2001
“
Dr. Salvador Millán
Seminario de Sociopsicoanalisis Semsoac México.
Correo Electrónico: semsoac@yahoo.com
“Si la meta del
psicoanálisis en tiempos de Freud era la comprensión racional y el control
sobre los impulsos en conflicto guiados por fantasías inconscientes (el proceso
secundario sobre el proceso primario), la meta del psicoanálisis de nuestros
días esta mas a menudo pensada en términos del establecimiento de un sentido
más prolífico y autentico de la
identidad”. Stephan Mitchell (1)
Palau i Fabre (2) escrupulosamente describen en la biografía de Pablo Picasso episodios de con perdidas y separaciones con los que empieza la vida. Relatos de incertidumbre y miedo sobre todo a partir del terremoto en Málaga, su ciudad natal, el 25 de diciembre de 1884 cuando contaba con 3 años. Días después, todavía instalada la familia en el refugio, el 28 de diciembre nacería Dolores, segunda hija de la familia, a quien la madre María prodigara, dentro de esas circunstancias, toda su cercanía y cuidados.
Otras anécdotas en la biografía resaltan el papel que desempeñaría su padre José, pintor de oficio, en particular el día trágico cuando en brazos lo lleva de la casa, por un largo trayecto recorriendo calles de la ciudad en ruinas, hasta cierto lugar seguro. Más adelante las dificultades que se establecieron entre ellos cuando como padre se empeña en llevar a Pablo a la escuela quien ofrece obstinada e inexplicable resistencia. Oposición manifiesta en múltiples enfermedades, severas reacciones somáticas con tal de no asistir. Aceptaría estar en la escuela solo si recibía de manos de su padre un regalo. En particular uno que permanecería continuamente en el pupitre; una paloma viva.
¿Que repercusiones tuvieron estos episodios infantiles sobre su vida adulta? ¿Fueron estos episodios la fuente de su creatividad por lo menos de la creación artística? Para Alice Miller (2) sí lo fue. Ella encuentra que estas expresiones antiguas de memorias dolorosas y emociones contrastadas de la infancia, las manifiesta Picasso en sus trabajos artísticos de adulto: El Guernica (3) por ejemplo, resulta el símbolo de las representaciones de imágenes infantiles de destrucción, miedo y desolación. Como fuente original del trauma cobraría actualidad-en la repetición de la tragedia, con el bombardeo a la población civil durante la guerra española.
¿Cuales de sus figuras deformes asimétricas de los retratos de mujeres representan la distorsión de la figura materna o la envidia hacia su hermana por la temprana separación emocional sufrida (3)? ¿La resistencia que ofrecía para asistir a la escuela no era su lucha por evitar una repetida separación? Secuelas de profundos miedos infantiles traumas y separaciones, que le permitieron crear su lenguaje propio simbólico y comunicarlo a través de la obra.
El psicoanálisis contemporáneo considera que los episodios producidos por las deficiencias en los cuidadores tempranos contribuyen de manera significativa para interferir en la aparición y desarrollo del sentido completo centrado e integrado del Si mismo, repercutiendo en la propia subjetividad. Ferenczi (4), Bollas (5), Kohut (6), Mitchell (1).
Al presentar las siguientes viñetas describo episodios paralelos de desarrollo humano y la presencia de animales en la vida cotidiana. Pretendo llamar la atención sobre las conductas en que predomina una intensa relación emocional y descritas como “Objeto Transicional” por Winnicott (7). La intensidad vivida en las relación con los animales les resulta inexplicable muchas veces a los propios actores Encuentro que durante el camino de la elaboración e interpretación, en el tratamiento terapéutico, contando con el tiempo suficiente para investigar, se encuentran los significados del contenido subjetivo de las relaciones. Esto permite a los pacientes, ampliar su conciencia, reforzar su razón y fortalecer el sentido de su identidad.
Veamos:
ANOREXIA,
Minerva primogénita de una larga cadena de hijos se vio desplazada a temprana edad de la cercanía materna. La presencia inmediata de los hijos que aparecían año con año, ocasionaba un reacomodo continuo dentro de la organización familiar. Lo característico de su relato sobre su vida infantil y central de su primeras memorias, fueron las vivencias de empujones y lucha por acercarse a la madre, los intentos por alcanzar un espacio y por ocupar un lugar propio.
Antes de adquirir cabal conciencia de lo que estaba pasando, desarrolla habilidades que le hicieron atender a los hermanos menores, cuidar, encargarse del otro, lo que la llevó a una dinámica de vivir por y para el otro. Los momentos de cercanía con la madre fueron cuando ésta compartía al recién nacido. Vivía a la vez con la exigencia y ansiedad intolerante de la madre, que buscando ayuda para esas labores forzaba la creación de madres sustitutas en las hijas. Las dosis de inquietud eran compartidas, proyectadas por la madre, e introyectadas en ella y otras hermanas. Solo bastaba una mirada de la madre para saber que hacer. Éstas fueron medidas que implementó el grupo familiar como soluciones debido a la circunstancia de vida en común.
A sus siete años, en la penumbra de su conciencia y sin poder precisar como sucedió lo que sucedió. Si fue por su iniciativa o por la presencia de una tía que llegó a instalarse frente a la casa o como consecuencia de un desplante por desobedecer a la madre que se vio corrida. Ante su incapacidad de definir ese estado de conciencia a partir de entonces se vio fuera de su casa, fuera del alcance materno. Ahí empezaría, Minerva, a reconocer otros sentimientos y delimitar su espacio en relación a los demás. No ajena, sin embargo, al dolor por la separación familiar y pérdida. Recordó que por esa época aparecería en su vida un pequeño pato a quien vio crecer. Lo carga, lo toca, lo alimenta, uno y otra se relacionan estrechamente. Donde ella iba, el pato iba. A tal grado que cuando llegaba de la escuela lo primero era buscar al pato, él respondía de inmediato saliendo de donde se encontrara, hasta llevarse el encuentro. Minerva reconoció que la presencia y cercanía de aquel pato le dio sentido a su infancia, llegando a considerarlo su real compañero.
A la vez que reconoció en si misma ciertos gustos, alegría, sentimientos vitales que coincidieron con el cambio de casa. Esta sensibilidad recién surgida le permite vivirse y afirmarse de manera distinta a cuando vivía en la obediencia y los deberes como las voces del orden. Un día a su regreso no escuchó los graznidos, busco por la casa, los pasillos. La madre le informo: “esta en el refrigerador”.
Al abrir la puerta nace la compulsión por la puntualidad; se reprochó no haber aprendido a llegar a tiempo. También comenzó un camino de alertamiento, suspicacias e inseguridad, en particular con lo que tenia que ver con su expresión de sentimientos lúdicos y de libertad. Circunstancias que la llevarían a manifestar repulsión por la comida, ataques cotidianos de vómito, pérdida de peso, períodos de anorexia prolongados, sufrimientos inexplicables para esa época, que la acompañarían hasta entrada su juventud.
CONFLICTOS
EMOCIONALES ENTRE VIDRIOS
José Luis joven estudiante que tenia una vida interior de intensos sentimientos encontrados; arrepentimientos, coraje y lucha entre ambos por aclararlos aunque no aminorara el sufrimiento. Acostumbrado hacerlo hacia adentro, en silencio, se reclamaba y mientras menos lo externaba, mas acumulaba. Sus incertidumbres se transformaba en dudas, en conductas compulsivas y en la sensación de estar limitado, entre muros.
Un primer sueño simboliza su situación expreso: se veía saliendo de la que ubicó como su casa, localizada en un baldío desconocido solitario. Se topaba de inmediato con una barda que no podía librar. La recorría de manera hipnotizada por un largo rato, hasta verse conducido nuevamente a la entrada de la casa, su porche.
Tercero de una familia donde sus hermanos ya habían alcanzado su desarrollo profesional. Todos hijos de un padre artesano, retirado y proveniente de un origen modesto distinto al de la madre, que viviéndose como propietaria de bienes mostraba su destreza y habilidad administrativa permitido, al grupo familiar, vivir con comodidad.
Los deseos de la madre imponían las designaciones de los colegios particulares a los que acudían los hijos cubriendo ella las cuotas. En contraste, el padre que se forjó en los céntricos barrios de la ciudad se los llevaba, cuando podía, a su mundo. Fue ahí donde José Luis encontró un gusto muy marcado por peceras y acuarios. Empezó teniendo peces de colores que de manera ornamental se exhibían en la casa y eran bien aceptados por su madre. A lo largo de su juventud llego a tener un sin numero de especies. Apreciaba de manera particular a los llamados de Sumatra, especie que aumenta su belleza en la medida que viven en espacios cada vez mas reducidos, en peceras que así resultaban un encierro. Esto al grado que los peces permanecen solo de un lado, casi sin moverse. Si se colocan varias de ellas frente a frente, los peces se excitan, esponjan la cola y sus colores se muestran mas vivos. Así logran saltar de una a otra desafiando su confinamiento y se atacándose desesperadamente. De lo que resultó curiosamente, un proceso que iba de lo ornamental al encierro, lucha y muerte.
Un reto interno lo llevo a aceptar a reproducir otra especie, que es difícil en cautiverio: peces ángel, solemnes y altivos. Cuando alcanza su logra la satisfacción también es beneplácito de los padres. Toda esta vida entre peces le había desarrollar habilidades, destreza, con un definido cuidado, siempre bajo un estricto orden, un control exagerado y limpieza, lo que se veía facilitado por sus compulsiones. Todo entre límites de vidrios. Medidas exactas de oxigeno, de alimentos que reflejan su conducta esmeradamente repetitiva y pulcra que le definía. El análisis de estas memorias le permitió darse una explicación acerca de su propio encierro, de su auto limitación y de las contradicciones que se vivía en su mundo familiar.
DIÁLOGO CON CAPARAZONES.
Concepción acude voluntariamente en búsqueda de la ayuda psicológica. Era una joven universitaria que no negaba su condición de hija única de familia acomodada que le facilitaba, sin limites, su interés por gratificarse con cosas materiales. A la vez prolongaba su condición infantil, ausente de responsabilidad. Sin criterio, su impuntualidad le mantenía alejada de la vida, medio dormida. Fue claramente cuando llego al campus universitario que se hicieron evidentes sus dificultades para relacionarse. El medio ahora le exigía y forzaba a que hiciera algo por ella misma.
Ahí en
A sus entrados 20 años de vida no se sentía extrañada al no haber establecido una relación de amistad, mucho menos una amorosa,. Ni que fuera incapaz de externar un interés propio por algún evento cultural o artístico. Vivía encerrada, enconchada, jugando con ese futuro labrado con sus conclusiones infantiles y aseguradas.
No por casualidad desde su niñez desarrollaba su afición intima, intensa y delicada, que luego le resultaba imperiosa: gustaba cuidar, alimentar, dialogar con tortugas miniaturas. Se recuerda desde los 8 años de edad teniendo tortugas, siempre pequeña y nunca mas de una, en las que ponía su atención su empeñando y con las cuales creaba un vinculo, hasta convertirse en parte de ella. Eran mucho mas que juguetes. Les platicaba lo hacia. En contraste, con su familia se mantenía extremadamente pasiva, solo testigo de lo que sucedía. Cuando surgían los conflictos por cotidianidades, ella callaba. Un retrato intimo de la familia, los ubicaba en un ambiente tenso en el que de pronto explotaban los reclamos y los padres se expresaban con brusquedad sus emociones, en medio de gritos, injurias y amenazas.
Concepción vivía los episodios con miedo y sentía peligro para su precario equilibrio emocional. Huía temiendo a los tono de voz, los gritos, mas que a los reclamos que se decían. Cargaba su mini-tortuga con esmero y se alejaba. Mostraba el camino de su propio encierro y realizaba una especie de mimetismo con la tortuga alcanzando su protección con el caparazón del dialogo tortugal.
Las posibilidades de trabajo terapéutico significativas se manifestaron cuando angustiada y con inusitado enojo, inaguantable para ella, expresó que habia perdido su tortuga hacia una semana . La pérdida y la idea de su extravió la habían desquiciado. El hecho de asistir a comunicar ese episodio mostraba también que ese día Concepción habia empezado a perder su propia concha y ello le permitía expresar parte de sus sentimientos. Umbral ineludible para una relación.
COMENTARIOS
Estamos de acuerdo con Winnicott (7) en que el psicoanálisis es un tratamiento cuyo objetivo es buscar la textura de la experiencia. Su riqueza, su realidad sentida, mucho más que la capacidad funcional. (1960 p 152) La persona que esta bien adaptada carecer de estas características centrales de la experiencia que marcan la vida como vida personal y sentida como real, valuable y significativa. Se encuentra así instalada en el mundo con la carencia del elemento central original de la creatividad, que Winnicott menciona como el “si mismo falso”
En este modelo contemporáneo del psicoanálisis ya no se contempla al “yo débil” atrapado entre la moral social y las pulsiones del deseo del esquema freudiano. Se define al Self, el si mismo -Kohut 6, Gil M & Sernat J( 8 ) como el estadio que representa una serie de experiencias precipitadas de precisamente relaciones internalizadas: (Davis 1996 p 562) Una representación del Self, es decir un objeto representado, contiene un tono afectivo predominante, una respuesta a nivel somático y una organización cognitiva. Un conjunto de reacciones que cobran en sí el mismo significado.
Si la idea de Freud era de que el ego automáticamente reintegraría el material analizado sobre una base mas elevada, mas racional operando en términos de racionalidad. El proceso secundario substituiría así al proceso primario latente, de las fantasías inconscientes infantiles: La labor del analista no influía en ese proceso. Se definía su posición como neutra, ajena a lo alcanzado por el paciente. Este concepto de participación del analista a sido re-conceptualizado, discutido ampliamente en la literatura psicoanalítica contemporánea. Ahora el proceso analítico se describe menos en los términos de andar corrigiendo, iluminando, o forzando a renunciar al pensamiento infantil y se describe más en los términos de confirmar, de evocar y de expandir, la reconciliación del si mismo.
Todo método terapéutico que no se proponga como finalidad alcanzar, descubrir la realidad inconsciente, quizá sea muy estimable pero no puede llamarse psicoanálisis. Éste puede definirse como el método que trata de descubrir la realidad inconsciente de una persona, suponiendo que con este descubrimiento, la persona tiene una oportunidad de mejorar. De acuerdo con Fromm. (9) como representante del psicoanálisis relacional , la cura psicoanalítica no se alcanza por el nuevo conocimiento. Lo esencial de la cura estará en el desenlace que provoque el enfrentamiento entre lo irracional y lo racional de la personalidad. Para nosotros ahora la meta será complementada al encontrar el significado subjetivo, a partir de la relación terapéutica.
Si la meta del psicoanálisis
en tiempos de Freud era la comprensión racional y el control sobre los impulsos
en conflicto guiados por fantasías inconscientes (el proceso secundario sobre
el proceso primario), la meta del psicoanálisis de nuestros días esta mas a
menudo pensada en términos del establecimiento de un sentido más prolífico
y autentico de la identidad. Stephan Mitchell
(1)
Bibliografía:
1)
Mitchell S. (1993). “Hope and Dread in Psychoanalysis” Basicbook.
2) Palau i Fabre (1980) en: Miller Allice. La llave perdida, Tusquets 1991
3) Robert Fischert (1966) Picasso Reporoducciones. Tudor Publishing Co.
4) Ferenzci S. (1988) “The Clinica Diary of Sandor Frenzci”
Ed. Dupont J. Harvard Universisty Press.
5)
Bollas C. (1987) “The Shadow of the Object” NY
_________
(1991) “The Forces of Destiny”
6)
Kohut H. (1971) “The Analysis of Self” NY
7)
Winnicott (1960) “ Egos Distortions in Terms of Throw and False Self” en “The Maturational Proecesses and the
Facilitating Environment” N Y International University Press. 1965.
8)
Davies J.M. (1966) “Linking the Preanalytic with the Postclassical: Integration
Disassociation and the Multiplicity of Unconscious Processes, Contemporary
Psychoanalysis 32 , 553-576 en Gil & Sarnat (2001) The Supervisory
Relationship. The
9)
Fromm E. (1993) “El Arte de Escuchar” Obra Póstuma IV Ed por Funk
R. Piados.